El Criadero

Robinson Yáñez Rojas crece rodeado de caballos en la zona de Colchagua, afición de la que nunca se separará del todo pese a que el destino lo aparta de su entorno criollo para adentrarse en el mundo laboral y paralelamente con la adquisición de su primer predio agrícola en el sur del país, surge la idea de tener un par de yeguas inscritas, eso sí, sin ningún tipo de pretensión, pues estaba pensado sólo como un hobby. Sin embargo, las circunstancias fueron involucrando cada vez más en el tema de la crianza y sin darse cuenta se fue proyectando el criadero El Espejo.

El año 1991 el Criadero adquiere el conocido “Piguchén” Quinchero 67770, netamente para que sirva al plantel de yeguas que estaba conformando. Este hijo del Borracho en Domingo 50681 en la gran Nicasia 60041, fue sin duda alguna el gran acierto conjugando con líneas maternas probadas (Taco-Estribillo-Colibrí), originándose notables productos. Posteriormente se incorpora Estribillo a través de “Santa Isabel” Estaño 105563, Huinca a través de “Picarquin” Trago Largo 72703 y Taco a través de “Santa Elba” Fichero 87125. En la actualidad el padrillo oficial residente es “El Espejo” Estafador 122811.

A lo largo de su existencia el Criadero se ha orientado a la crianza de caballos con elevadas condiciones funcionales y vaqueras sin dejar de lado el sello racial. Avalado en la constante demanda de nuestros productos por los criadores y la afición corralera del país.